domingo, 24 de marzo de 2019

La Aldea del Alemán, por Boualem Sansal

La Aldea del Alemán (An Unfinished Business), por Boualem Sansal
Año de Publicación: 2008 (Éditions Gallimard)
Edición Actual: Bloomsbury, 2011 (Traducción de Frank Wynne)
Género: Novela
Páginas: 239
Puntuación: 3/5

"Los hermanos Rachel y Malrich nacieron en Algeria pero fueron educados en París. Cuando sus padres son asesinados por fundamentalistas islámicos y el misterioso pasado de su padre alemán sale a la luz, Rachel se ve en la obligación de investigar sus orígenes. Viaja entonces por Algeria y Alemania donde es confrontado con el pasado Nazi de su padre y el mal del Holocausto. Lo que descubre sobrepasa a Rachel, mientras que Malrich, con un perfil más callejero, debe completar el asunto pendiente de su hermano" (Traducción Propia).

No hace mucho leí An Unfinished Business de Boualem Sansal, autor argelino nacido en el año 1949. La edición que he manejado es una traducción al inglés de su original en francés (no en árabe, como uno podría suponer). En un principio intenté buscar traducciones de la obra al español bajo el título Un asunto pendiente, que es el que primero se me vino a la mente como traducción más ajustada al título en inglés (creyendo yo que el título en inglés sería el más fiel al original). En cualquier caso, la traducción al español que encontré fue La aldea del alemán o El diario de los hermanos Schiller. "Señor", pensé, "¿por qué la traducción es tan larga y diferente? Con lo bonito que habría quedado ese 'un asunto pendiente' que me he sacado de la manga." Efectivamente: sacado.de.la.manga.



Si se tiene en cuenta que la obra se publicó originalmente en Francia (Éditions Gallimard) bajo el título Le village de l'Allemand, nos percataremos de que la traducción del título al español es, al fin y al cabo, una traducción fiel al original. Me parece curiosa esta anécdota de automáticamente asumir que la traducción al español es reflejo del título en inglés. A mi modo de ver, esto puede considerarse como uno de los indicadores de cómo en literatura el inglés es una lengua central y el francés una lengua semiperiférica. En cualquier caso, en literatura actual el francés es una lengua mucho menos marginal que el árabe. Quizá por ello Boualem Sansal decidiera escribir la novela en francés y no en árabe: para poder hacer llegar su mensaje a más público. Al fin y al cabo, no es tan común traducir obras del árabe al inglés, mientras que una obra en francés presenta muchas más posibilidades de ser traducida al -todopoderoso- inglés. Además, Sansal tiene prohibido publicar en Algeria, por lo que tiene sentido que haya elegido escribir su novela en francés dada su intención de publicarla en Francia.

Pero dejémonos de momento de traducciones y centrémonos en el contenido (y, en menor medida, en la forma) del libro. En primer lugar, no considero que La Aldea del Alemán presente un estilo narrativo especialmente destacable. No obstante, se lee bien y fácil y además, engacha, lo cual también es importante, pero no porque constituya meramente un entretenimiento sino porque despierta la curiosidad en el lector con respecto a Argelia y su historia (la parte del Holocausto ya nos la sabemos bastante bien). La aparición del tan recurrente tema del Holocausto en literatura aparece en esta novela como analogía a la situación de Argelia durante los años que siguieron a la guerra de la Independencia (1954-1962), pero también como analogía a la amenaza del Fundamentalismo islámico y su presencia en los llamados banlieues de la ciudad de París, un problema, sin duda, de actualidad.



En cualquier caso, es posible que Sansal haya querido utilizar el tan manido tema del Holocausto porque es lo que nos toca más de cerca a los occidentales. Sin embargo, por lo general, no estamos tan familiarizados con los atentados contra los derechos humanos que tienen lugar en países como Argelia. En este sentido, puede que el autor haya elegido problemáticas occidentales para hacernos entender mejor lo que sucede en su país y despertar así nuestra sensibilidad al respecto. Y porque, al fin y al cabo, a pesar de las evidentes diferencias entre el Holocausto y las controversias del Fundamentalismo islámico (en este caso, en Argelia), ambos eventos guardan más aspectos en común que diferencias. Estos aspectos en común están ligados por el fenómeno de la experiencia traumática, concretamente de lo que suele llamarse trauma colectivo o trauma culturalcuyas terribles consecuencias son innegablemente perniciosas, sea cual sea la situación geográfica o la cultura de la víctima.

La aldea del alemán es un libro polémico, sin duda. Pero las verdades a menudo lo son. En cualquier caso, esta obra no es un planfleto político. En ella el autor se sirve de la ficción como medio para exponer el trauma individual y colectivo, algo tan presente en obras relacionadas con la Segunda Guerra Mundial o con procesos dictatoriales (por ejemplo, la tan conocida obra de Art Spiegelman, Maus). Otro elemento común que se plantea de manera más o menos explícita en este tipo de obras es la denuncia a la amnesia histórica.


Al terminar de leer la última página de esta novela sentí conjoga y una extraña presión en el pecho. No encierra gloria alguna, no hay encantamiento ni artificio. El ser humano ha cometido, y comete, delitos atroces. Más allá de la cómoda habitación en que leemos un libro como éste hay un mundo hostil donde lo que para nosotros es literatura allí es viva pesadilla. Tan sólo espero que a pesar de la desesperanza que pueda experimentar el lector al leer La aldea del alemán, aquélla sea sobrepasada por el deseo de hacer el bien y de que los errores del pasado no vuelvan a repetirse.



sábado, 12 de enero de 2019

Mientras Escribo, por Stephen King

Mientras Escribo (On Writing), por Stephen King
Año de Publicación: 2000
Edición: Scribner, 2010
Género: No Ficcional
Páginas: 291
Puntuación: 5/5
Goodreads

"On Writing had more useful and observant things to say about the craft than any book since Strunk and White's The Elements of Style." -Roger Ebert.
"This is a special book, animated by a unique intelligence, and filled with useful truth." -Michael Chabon.
"The best book on writing. Ever." -The Cleveland Plain Dealer

La última de estas citas sostiene que Mientras Escribo es el mejor libro que hay acerca del arte de la escritura. No sé hasta qué punto esto es cierto, pues es la primera obra del estilo que me atrevo a leer. Lo que sí puedo decir es que me ha inspirado mucho por su cercanía, por su honestidad y, en general, por ser tan directo e irreverente. No se trata de un manual, sino más bien de una especie de memoria del oficio donde el autor comparte anécdotas, éxitos y frustraciones sirviéndose del humor y la ironía.

En ocasiones tendemos a idolatrar a determinados autores. A veces, también, se nos aparecen casi como deidades de la cultura, seres intocables que habitan otra dimensión, que respiran en una frecuencia diferente a la del resto. Esta imagen del celebrity author es, a menudo, creada y alimentada por la propia crítica. Stephen King no pertenece a este último grupo, creo que por un esfuerzo activo del propio autor por mantener los pies sobre la tierra. Su actitud cercana y humilde ante la vida y por ende, ante la escritura, puede inferirse en las líneas de Mientras Escribo, donde señala que escribir es algo accesible para todos. En esta obra, King nos acerca al proceso de la creación de un libro de ficción desde una perspectiva realista y con una ética que implica trabajo diario, constancia y, como diríamos en mi tierra, cabezonería.

Quise darle una oportunidad a Mientras Escribo tras ver una serie de entrevistas a su autor. Me pareció que Stephen King era un señor sencillo, sin ketchup ni mostaza, y fue esta sensación de accesibilidad la que me llevó a mostrar interés. King presenta la escritura como un arte al alcance de todo aquél que esté dispuesto a trabajar: "tú puedes hacerlo, debes hacerlo y, si tienes la valentía de empezar, lo harás. Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otro arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis, así que bebe. Bebe y sacia tu sed."

Como he escrito líneas atrás, nunca había leído ningún libro sobre cómo escribir ficción. Siempre he sido recelosa de los cursos de escritura creativa y de los manuales que prometen enseñarnos a escribir. Es un poco como lo que sucede cuando una marca de cosméticos nos vende, por ejemplo, una crema para las ojeras asegurándonos un cambio milagroso en nuestra expresión facial. Las cremas ayudan, pero no nos engañemos, el 80% del resultado es cuidar la alimentación, dormir bien, mantener el estrés a raya y hacer deporte. No sé si he usado la mejor analogía, pero lo que quiero decir es que con la escritura pasa algo parecido: no hay una fórmula mágica, no se nace escritor. Hay que practicar y fallar, y pesar de ello, seguir escribiendo. 

Mientras Escribo es una de esas obras que nos acompañan toda la vida, una a la que al menos yo recurriré cada vez que desee consultar algo en relación a la escritura creativa o cada vez que me sienta desmotivada al respecto. Me gustaría puntualizar, no obstante, algo que eché de menos durante mi lectura: me habría gustado leer más sobre estructura, especialmente sobre comienzos y finales brillantes en la génesis de una historia en prosa. Igualmente me quedo con los consejos que nos da este autor y que considero de muchísima utilidad: leer mucho y escribir de forma constante (incluso sería recomendable ponerse un reto de un determinado número de palabras al día, empezando con una cantidad realista); y no abusar de los adverbios ni de los adjetivos y hacer que la acción fluya mediante el uso de descripciones no demasiado largas, no usando un lenguaje rebuscado e intentando buscar la sencillez. Destaco también la fórmula que comparte el autor y que tiene que ver con los primeros borradores de una novela (él normalmente solo usa dos borradores). La fórmula dice así: SEGUNDO BORRADOR DE LA NOVELA = 1er BORRADOR - 10%.

Mientras Escribo no nos va a convertir en escritores, pero sí nos puede inspirar a serlo o a retomarlo con una buena actitud. Escribir es un oficio muy solitario pero a la vez mágico. Nos ayuda a evadirnos de nuestra realidad más inmediata y nos insufla coraje para crear mil mundos posibles, como una suerte de escapismo. Escribiendo podemos ser quienes queramos, transformando la realidad que conocemos en todo aquello que desconocemos. Escribir también es flexible, pues nos ayuda a entendernos mejor a nosotros mismos mientras traducimos nuestros pensamientos sobre el papel. Escribir contribuye, por tanto, al entendimiento de la realidad y no solo a su elusión. Escribir, en definitiva, presenta múltiples posibilidades, es un patio de juegos. Escribiendo podemos ser magos: un bolígrafo o un lápiz serán nuestra varita mágica.

"Se empieza así: poniendo el escritorio en una esquina y, a la hora de sentarse a escribir, recordando el motivo de que no esté en medio de la habitación. La vida no está al servicio del arte sino al revés."


Laura M. Alguacil





domingo, 21 de octubre de 2018

Misión Olvido, por María Dueñas

Misión Olvido, por María Dueñas
Año de Publicación: 2012
Edición: Booket (Editorial Planeta), 2017
Género: Novela
Páginas: 511
Puntuación: 3/5
"Misión Olvido cruza fronteras y tiempos para hablarnos de pérdidas, coraje, segundas oportunidades y reconstrucción. Una historia luminosa a caballo entre los años cincuenta y el fin del siglo XX que transita por España y California desplegando intrigas imprevistas, amores entrecruzados y personajes cargados de pasión y humanidad. Después de la publicación de El tiempo entre costuras, María Dueñas llama de nuevo a las puertas de los lectores con a historia y la voz de una mujer. Una mujer contemporánea cuya estabilidad aparentemente invulnerable ha saltado de pronto por los aires. Se llama Blanca Perea y ha decidido huir."

María dejó el listón muy alto con El Tiempo entre Costuras y eso, inevitablemente, le ponía las cosas difíciles a Misión Olvido incluso antes de su propia gestación. Parece la eterna maldición del autor que se convierte en un éxito superventas con una novela y que después tiene que trabajar a la sombra de ese triunfo. Elizabeth Gilbert nos habla de esto en una charla de TED -y que podéis ver aquí-, así como en su libro La Gran Magia (Big Magic).

El discurso de Gilbert es, en este respecto, una llamada al optimismo; es, además, un discurso en que la autora nos pide que no nos quedemos en la superficie, que intentemos ver más allá de la imagen del artista que trabaja a la sombra de un gran éxito. Y es que si dejásemos que el miedo a fracasar nos paralizara, seríamos incapaces de crear; o visto de otra manera: si como receptores de una obra de arte fuéramos incapaces de comprender que pese a todo un artista es un artista no por la cantidad de seguidores o de éxitos que tiene sino por su compromiso a la creación, esto es, porque crea, seríamos también incapaces de empatizar con otros artistas y por tanto de entender, aunque sea mínimamente, las etapas del proceso creativo.

En lo que respecta a Misión Olvido, seré directa: no ha estado a la altura de El Tiempo entre costuras. Sin embargo, María Dueñas no ha dejado de escribir por miedo a que una novela no fuera tan buena como la otra: ella no olvida que escribe porque disfruta de ese proceso, no olvida que a pesar del éxito de El Tiempo entre costuras hay algo más allá de la fama, algo que la empuja a sentarse en su escritorio durante horas para seguir creando. Si el miedo a que otra novela no fuera tan aclamada como El Tiempo entre costuras la hubiera paralizado, María habría negado la parte de su ser que responde a la “llamada” y que la llena de plenitud. ¿Que vuelve a tener un "boom" como el que tuvo El Tiempo entre costuras? Bienvenido sea. ¿Que no vuelve a vivir una experiencia así como autora? Ella estará haciendo algo que ama y que forma parte de su identidad. Al fin y al cabo, en eso consiste ser un artista, en crear. Sea lo que sea, pero crear, y nunca dejar de hacerlo por miedo al qué dirán porque entonces uno estaría negándose a sí mismo la probabilidad de mejorar en cada intento.

Volviendo a 
Misión Olvido, he de decir que me costó mucho engancharme a la novela porque no pasó nada interesante durante toda su primera mitad (y estoy hablando de las primeras 300 páginas, aproximadamente). Si se hubiera tratado de otra autora o autor, posiblemente no habría seguido leyendo, pero era María Dueñas, mi antigua profesora de inglés, aquella que nos daba tan buenos consejos en clase y cuya prosa me había cautivado en El Tiempo entre costuras. Continué con la lectura, entonces; le di una oportunidad a Misión Olvido con la esperanza de que la historia en algún punto se pusiera un poco interesante, y gracias a que continué descubrí que la prosa de María seguía cautivándome. Esta autora tiene un don para escribir de una forma muy cercana, correcta y en absoluto petulante, lo cual se agradece.

La historia de Blanca Perea, la protagonista, no tiene demasiado gancho; no obstante, el contexto americano en que transcurre la trama me pareció original (nunca se me habría ocurrido escribir sobre las misiones franciscanas en California, la verdad). 
En cuanto a los personajes, me parecieron un poco insulsos; me dio la sensación de que la autora podría haber insuflado más humanidad en ellos, ya que a excepción de Daniel y Aurora, los demás -inclusive la protagonista- no me decían demasiado. ¿Cómo insuflar más humanidad a un personaje? Creo que no es tarea fácil en absoluto, pero quizá dejando entrever más la personalidad de cada individual y no tanto la del autor. Desarrollar el carácter de los personajes a través de las acciones podría haber sido otro frente desde el que haber operado pero claro, si de algo carece esta novela, es de acción, así que por esa parte los personajes presentan, para mi gusto, un desarrollo insuficiente.

Teniendo todo esto que digo en cuenta, espero que no leáis Misión Olvido esperando encontrar El Tiempo entre costuras, pero que aún así le deis una oportunidad porque sencillamente María escribe muy bien y siempre da gusto encontrar a autores actuales que cuiden su forma de escribir tanto como ella lo hace. La novela es especialmente recomendable para viajes en tren y autobús porque, como he reiterado en un par de ocasiones, resulta una lectura muy amena.

Laura M. Alguacil



domingo, 9 de septiembre de 2018

The Fine Art of Poisoning. Dedicarse a varias cosas a la vez. Reorganizarse.

Dejé de leer tras terminar mi carrera de filología hispánica en el año 2014 (en total creo que apenas leí durante aproximadamente tres años). Un poco irónico todo, pero no sé, se me acabó el amor (las instituciones a veces acaban con la pasión que sentimos hacia algo, pero bueno, esa es otra historia. A lo mejor mi pasión no era lo suficientemente fuerte, qué sé yo). En cualquier caso, antes de que esto ocurriera, yo solía formar parte de esa especie humana devora-libros, por lo que me desconcertó bastante todo este proceso de no leer.

Afortunadamente para mí y mi vieja pasión, vengo haciendo las paces desde hace meses con el inconmensurable mundo de la lectura. Leo poquito a poco, casi con sigilo, y con precaución, no vaya a ser que nuestra relación vuelva a torcerse. Quiero hacer las cosas bien, empezar con buen pie. No leo con la avidez de antes pero me alegra ir reencontrándome con el mundo de las palabras de esta forma, tan poquito a poco y como si fuera la primera vez. Me llena de esperanza también porque, al fin y al cabo, fue la literatura lo que me llevó a elegir en 2009 el rumbo que tomaría mi futuro -o parte de él, ya que al final me dedico a otras cosas también- con mi incorporación al entonces nuevo grado de Lengua y Literatura españolas (previamente conocido como Filología Hispánica).



¿Por qué estoy escribiendo esta entrada?
Para explicar que en este blog de trabajo iré poniendo, de ahora en adelante, críticas sencillas sobre algunos de los libros que vaya leyendo. Podréis leer estas críticas pinchando en la pestaña "Libros" de la barra de menú del blog. 


¿Y por qué mezclo tantas temáticas en un solo blog? Porque no se me ocurre nada mejor en estos momentos. He tenido varios blogs y la verdad, creo que es contraproducente. Me gustan diferentes cosas y me gusta ponerlas en práctica. Todas. A veces, según la época de mi vida, la práctica de unas predomina sobre la práctica de otras, pero lo cierto es que he llegado a la conclusión de que no creo que pueda dedicarme 100% a una sola cosa. El tener tantos facebooks (tengo que remediarlo pero es que aún estoy pensando cuál es la mejor manera de ponerlo todo en un solo sitio) o diferentes blogs no solo me agobia; es, como he dicho, contraproducente. Además, creo que también puede resultar molesto y complicado para los que queréis leerme, ya que tener tantos frentes abiertos supone tener también mi trabajo diseminado por todas partes. Uno ya no sabe a qué página acudir para poder encontrar una canción o un texto mío. Creo que a veces no lo sé ni yo, así que estoy pensando en cómo reorganizarlo todo en menos plataformas para que lo que haga sea más accesible.

¿Por qué leer mis críticas o reviews? ¿Qué aporto yo que no haya sido aportado ya? Creo que sencillamente uno debe hacer lo que le guste o lo que sienta que le gusta en un determinado momento de su vida, y a mí me apetece hacer esto ahora en combinación con otras cosas. Si aporto algo interesante, mucho mejor, pero si alguien me lee y no lo considera así, también estará bien. 



¿Y por qué usas una etiqueta en inglés para hablar sobre libros o literatura? ¿Qué significa esa etiqueta, #thefineartofpoisoning? Bueno, aquí viene la rallada. ¿Preparados?

En primer lugar, y haciendo alarde de una gran originalidad, he usado el título de una canción de la artista Jill Tracy (podéis ver el vídeo del tema en cuestión al comienzo de esta entrada). He cogido entonces la idea del envenenamiento y la he aplicado a la literatura. ¿Qué es la literatura sino un envenenamiento de la mente y los sentimientos? El ritual de abrir un libro, sentirlo, explorarlo y adentrarse en el mundo que este representa es, para mí, un arte, pero en este caso, el arte del envenenamiento.

La palabra "envenenamiento" tiene siempre una connotación negativa pero en este caso y tomando los recursos que tiene la literatura para extrapolar y hacerloquenossalgadeahíconlaspalabrasysussignificados, me voy a permitir la licencia de afirmar que este envenenamiento es uno bueno y además, uno necesario. Un libro nos puede atrapar o no, pero si nos atrapa, hemos de dar por hecho que el envenenamiento ha sido la causa. Este envenenamiento es, además, limpio y elegante, tiene clase y no deja manchas. ¡Tan siquiera es letal! Nos curte, nos enseña cosas sobre el mundo y nos hace ser mejores personas, de ahí que encuentre adecuado llamarlo "El Fino Arte del Envenenamiento".

Para ir terminando...
Os dejo, además, con un vídeo muy interesante que me gusta ver de vez en cuando para animarme y recordarme a mí misma que no todo el mundo tiene eso que algunos llaman un "one true calling" o, como se diría en español, una única vocación. Hay personas, como es mi caso, con diferentes aspiraciones en áreas del arte o del conocimiento que no tienen, en apariencia, mucho que ver. Es difícil hacer cosas que son totalmente diferentes e intentar hacer de ello una o varias profesiones a la vez, pero tampoco es una tarea imposible, especialmente si contamos con un alto grado de motivación. A menudo debemos aceptar que una de estas profesiones o inclinaciones tendrá, según la etapa en que nos encontremos, predominancia sobre la o las otras. No obstante, ¿por qué no probar si esto es lo que nos llena y nos hace sentir bien?

En este momento de mi vida estoy dedicándome a la literatura y no tanto a la música. No estoy en ninguna banda y en principio no planeo comprometerme con ninguna hasta que acabe mis estudios, aunque sí estoy abierta a colaboraciones musicales y sigo grabando versiones y otras cosas en casa que, como dije antes, espero compartir pronto con vosotros. Le estoy dando, en definitiva, prioridad a otras cosas. Ya le di prioridad a la música durante bastantes años y ahora siento que tengo que explorar más otras áreas.

Por cierto, AQUÍ ESTÁ EL VÍDEO QUE MENCIONO acerca del tema de no tener una única vocación.

En fin, creo que es hora de que os vaya dejando. Me he extendido mucho pero es que no estoy tan activa en las redes sociales como antes y me apetecía mucho compartir con vosotros el proceso en que me encuentro. ¿Cuál es vuestra opinión y experiencia con respecto al tema de dedicarse a diferentes cosas y no exclusivamente a una? ¿Cómo extrapolaríais esto, en los días que corren, a un portfolio o plataforma?


En cualquier caso, ¡espero que os esté yendo bien y que leáis muchos libros! ¡Feliz #thefineartofpoisoning!



Gracias por leer hasta aquí. 😺